Pan integral con alga arame e hinojo #WBD2017


Estamos a 16 de Octubre, de nuevo en Thermofan celebramos el Día Mundial del Pan, WBD (World Bread Day 2017). Esta celebración se inició en 2006 cuando cientos de bloguer@s de todo el mundo, participaron por primera vez. La blogosfera se inundará hoy de panes maravillosos. Os invito a descubrirlos.

Creo que con lo que me gusta amasar, hornear y comer pan casero, hago homenaje al pan de calidad, al pan casero, cada vez que pongo las manos en la masa y disfruto. No soy mas que una aprendiz y desde que publiqué el primer pan en este blog, hasta este momento, no he dejado de aprender. El camino es largo y espero que desde mi humilde aportación, más de una persona, haya perdido el miedo y se haya animado a hornear su propio pan.

Este verano no he dejado de hacer pan, mucho en panificadora o en cazuela. Hornear en una cazuela cada vez me gusta más y el pan que hoy publico es uno de ellos, además de los que ya tenéis en el blog. En la Hogaza rústica con alga kombu, experimenté con el alga kombu, cuyo sabor y textura es muy diferente al de la arame que es el tipo de alga que lleva este pan. 

Había hecho varias pruebas con esta mezcla de harina integral y de algas. Fui cambiando el tipo de algas y las arame, me gustan mucho. Es necesario hidratarlas en agua antes de agregarlas al pan y la cantidad es poca, porque al llevar también semillas de hinojo, el contraste de sabores se nota bastante. Tras varias pruebas, éste es el resultado que a mí me gustó más, pero podéis modificar a vuestro gusto las cantidades tanto de algas, como de hinojo, o no poner nada. El pan, está claro, que ya no será el mismo, pero obtendréis si seguís el proceso una miga esponjosa y una corteza crujiente.

Un pan con un sabor diferente que espero os guste. Un pan ideal para celebrar, como en años anteriores, El día mundial del pan 2017 (World Bread Day). 

Os dejo los que publiqué en años anteriores por si os apetece hornear alguno. Y si queréis recordar o descubrir todos los panes y masas saladas en Thermofan, pinchad aquí.

Feliz día.


Mis panes para el #WBD

Ingredientes 

- 450 g de agua mineral
- 1 sobre de 7 g de levadura seca de panadería o 15 g de levadura fresca
- 630 g de harina integral de trigo
- 50 g de harina de trigo
- 2 cucharadas de leche en polvo 
- 1 cucharada de hinojo molido 
- 10 g de aceite de oliva virgen extra
- 2 cucharadas de algas arame cortadas en trocitos

Antes se empezar… 

- Lavar bien las algas y ponerlas a remojo en agua durante 5 minutos en 3 partes de agua fría por cada una de alga. En este caso, al utilizar muy poca cantidad, con cubrirlas de agua, será suficiente. Doblarán su volumen con el remojo. Sacarlas del agua, secarlas y cortarlas en trozos pequeños. Reservar.

- Pesar las harinas. 

- Colocar papel sulfurizado en la base de la cazuela. Yo uso dos hojas y la parte que sobresale la corto para que una vez tapada, no se queme el papel. 

Amasado en panificadora Lidl 

- Poner el agua en la cubeta. Verter la sal en un lado de la cubeta. 

- Incorporar las harinas y leche en polvo. Pulsar programa rápido nº 5. Las palas empiezan a amasar. Esta fase tardará unos 15 minutos. 

- Una vez se comprueba que la cantidad de harina es la correcta, incorporar la levadura (desmenuzada si es fresca) y dejar que la máquina siga amasando unos 7 u 8 minutos hasta que quede totalmente incorporada. 

- Cuando suene el pitido, incorporar las algas cortadas, las semillas de hinojo y el aceite de oliva. Seguir amasando hasta que la masa se despegue de las paredes. 

- Pasados los 15 minutos, parar la máquina, sacar la masa y quitar las palas. 

- Poner la masa en un bol untado con aceite. Tapar el bol con un paño de cocina. 

Preparación en TMX 5 

- Poner el agua y la levadura en el vaso. Programar 1 minuto, 37º, velocidad 1. 

- Añadir las harinas, la sal y la leche en polvo. Programar 2 minutos, velocidad espiga. Comprobar que la cantidad de harina es la adecuada. Cuando pase el primer minuto, quitar el cubilete para que la masa se airee. 

- Parar la máquina y dejar reposar la masa 2 minutos más. Volver a programar, 2 minutos, velocidad espiga y sin cubilete. La masa tiene que ser elástica y no pegarse a las paredes del vaso. 

- Agregar las algas cortadas, las semillas de hinojo y el aceite de oliva. Programar, 1 minuto, velocidad espiga y sin cubilete. 

- Sacar la masa del vaso y ponerla en un bol untado con aceite. Taparlo con un paño de cocina. 
Preparación tradicional 

- Poner el agua en un bol y calentar unos segundos en el microondas para que no esté fría. Agregar la levadura, remover y dejar reposar unos minutos. 

- Añadir las harinas, la sal y la leche en polvo. 

- Mezclar bien, agregar las algas cortadas, las semillas de hinojo y el aceite de oliva. Seguir amasando hasta que estén totalmente incorporadas en la masa y ésta sea elástica. 

- Poner la masa en un bol untado con aceite. Taparlo con un paño de cocina. 

Plegados 

- Para hacer los plegado, programo 10 minutos en un reloj y cuando suena la alarma empiezo con ellos. Se trata de estirar la masa desde los bordes al centro estirando mientras vamos moviendo el bol con la otra mano. Terminado el proceso, tapar de nuevo el bol y programar de nuevo 10 minutos de reposo. 

- Repetir la misma operación 3 veces, plegando la masa y dejándola reposar los 10 minutos. Será un total de 30 minutos. 

Formado del pan 

- Sacar la masa del bol y con la ayuda de las dos manos bolear ayudándonos con los pulgares. 
Horneado 

- Colocar la bola del pan en la cazuela. 

- Con la ayuda de una cuchilla o de un cuchillo muy afilado, cortar la superficie del pan, formando una cruz. 

- Espolvorear el pan con harina tamizada. 

- Tapar la cazuela y hornear a 230º durante una media hora. El horno no está precalentado. Una vez pasados los 30 minutos, destapar con mucho cuidado la cazuela y hornear unos 10 o 15 minutos o hasta que el pan se dore a nuestro gusto. 

- Sacar con cuidado el pan de la cazuela y colocarlo sobre una rejilla hasta que se enfríe. 

Notas: 

- Compré las semillas de hinojo para hornear el Folar da Páscoa y como me sobró mucha cantidad y me gustó su sabor, se me ocurrió añadirlas a este pan. Lo repetí varias veces hasta obtener el sabor deseado. Las usaré mucho más en masas. 

- La cantidad de líquido, dependerá del tipo de harina que utilicemos. 


- Las algas arame están recomendadas para niños, personas mayores e hipertensos por su bajo contenido en sodio. Tienen un sabor dulzón debido a su contenido en manitol (endulzante sin calorías). Estas algas son ricas en hierro, yodo y calcio. Su consumo contribuye a dar elasticidad al sistema cardiovascular y también combate la anemia. Su contenido en calcio es muy beneficioso para la mujer en la etapa de la menopausia.

- La cantidad recomendada al día de alga arame se una cucharada por persona y una cucharadita para niños.

Bon profit!



Información sobre las algas, copiada de aquí.

Albóndigas con tomate y Portobello


En casa, la carne se cocina mucho menos que el pescado. Las albóndigas siempre tienen éxito y me gusta prepararlas sin freír, la mayor parte de las veces. Uso cada vez más las setas Portobello y esta vez, decidí agregárselas a la salsa de tomate. Esta receta no tiene más historia; modifiqué unas cuantas cosas y en no mucho tiempo, las albóndigas y su salsa estaban listas para comerlas al día siguiente, porque su sabor mejora. 

No dudéis en hacerlas. Unas ricas albóndigas con salsa de tomate y Portobello para chuparse los dedos. Panes para mojar, tenéis muchos en Thermofan. 

Sed felices. 
Ingredientes

Para las albóndigas

- 40 g de pan fresco, el mío casero
- 70 g de leche
- hojas de perejil fresco
- 1 diente de ajo
- 400 g de carne picada mixta
- 1 huevo L
- 1 diente de ajo
- ½ cucharadita de sal
- pimienta negra molida
- 2 cucharadas de pan rallado
- 1 cucharadita de especias para espaguetis (Hacendado)
- aceite para engrasar el varoma

Para la salsa de tomate y Portobello

- 1 diente de ajo
- 80 g de cebolla cortada
- 20 g de aceite de oliva virgen extra
- 600 g de tomate en conserva triturado 
- una cucharadita de azúcar
- 1 cucharadita de sal
- pimienta negra molida
- 100 g de champiñones Portobello

Preparación en TMX 5

De las albóndigas

- Poner un bol sobre la tapa y pesar la leche. Reservar.

- Pesar el pan, desmenuzarlo y remojarlo en la leche hasta que esté blando.

- Poner en el vaso el ajo y el perejil. Programar, 5 segundos, velocidad 7. Bajar los restos con la espátula.

- Añadir la carne picada, el huevo, el pan rallado, las especias para espagueti, la sal y la pimienta negra. Si la mezcla queda muy blanda, agregar un poco de pan rallado más.

- Escurrir el pan y desechar la leche sobrante. Agregarlo al vaso. Programar, 10 segundos, velocidad 5.

- Engrasar con aceite el recipiente varoma y la bandeja varoma.

- Ir formando las albóndigas con las manos e ir colocándolas sobre el varoma. Tapar y reservar.

De la salsa de tomate y Portobello

- Lavar y cortar los champiñones en láminas. Reservar.

- Poner en el vaso la cebolla cortada en trozos, el ajo y el aceite de oliva. Programar, 5 segundos, velocidad 5. Bajar de nuevo los restos con la espátula. Programar, 3 minutos 100º, velocidad 1.

- Añadir el tomate, los Portobello, el azúcar, la sal y la pimienta.

- Situar el recipiente varoma sobre la tapa y programar, 20 minutos, varoma, velocidad 1.

- Pasar las albóndigas a una cazuela, verter la salsa por encima y cocer a fuego lento durante 5-10 minutos.
Preparación tradicional

De las albóndigas

- Pesar la leche. Reservar.

- Pesar el pan, desmenuzarlo y remojarlo en la leche hasta que esté blando.

- Poner en un bol grande el ajo muy picado y el perejil. 

- Añadir la carne picada, el huevo, el pan rallado, las especias para espagueti, la sal y la pimienta negra. Si la mezcla queda muy blanda, agregar un poco de pan rallado más.

- Escurrir el pan y desechar la leche sobrante. Agregarlo al bol. Remover bien hasta que esté todo bien mezclado. Yo lo hago con las manos.

- Ir formando las albóndigas con las manos e ir colocándolas en una vaporera. Cocerlas hasta que estén hechas. Si no se tiene vaporera, se pueden freír y dejarlas sobre un papel absorbente para que escurran el aceite.

De la salsa de tomate y Portobello

- Lavar y cortar los champiñones en láminas. Reservar.

- Poner en una cazuela el aceite, la cebolla cortada menuda, el ajo y el aceite de oliva. 

- Cuando el sofrito esté hecho, añadir el tomate, los Portobello, el azúcar, la sal y la pimienta.

- Pasar las albóndigas a una cazuela, verter la salsa por encima y cocer a fuego lento durante 5- 10 minutos.

Notas:

- En la receta original, la carne que se utiliza es de ternera. Yo la he utilizado mixta, pero podéis elegir la que más os guste.

- También se indica que se puede añadir parmesano rallado al agregar la carne.

- El tomate es en conserva, pero si se utiliza fresco, habrá que triturarlo durante 7 segundos a velocidad 6.

- En la receta del libro indica que hay que sofreír a 120º, la cebolla y el ajo de la salsa de tomate. Al ser durante 3 minutos, la temperatura no llega a alcanzar esa temperatura, por eso he indicado que programé 100º.

- Las albóndigas que no se vayan a comer, es preferible congelarlas antes de cocinar, nada más hacer las bolas. Poner en un tupper sin amontonar y cerrar bien, que no entre aire y meter al congelador.

Bon profit!

Fideuà de calamar y espinacas


La fideuà es un plato muy conocido, original de Gandía, Valencia y que se prepara normalmente con pescado, aunque admite cualquier invención.

En mi casa, la comemos a menudo sin calentarnos demasiado la cabeza y utilizando ingredientes que tenemos a mano. En esta ocasión, se me ocurrió añadir espinacas con el fin de darle un color diferente, aunque su sabor no predomina. No me arrepiento nada y nos gustó ese toque de verdura y de color. Un buen sofrito del calamar y un buen fondo de caldo de pescado, determinarán el éxito de esta fideuà que espero os guste. Como podéis ver en las fotos, los fideos han quedado tostaditos en la base y a mí eso me encanta.

Es una fideà sencilla y barata, pero que puede hacer las delicias de nuestros comensales. 
Ingredientes para 2 personas

- 4 cucharadas soperas de aceite de oliva virgen extra
- 2 dientes de ajo
- 50 g de cebolla dulce
- 250 g de calamar fresco
- 100 g de espinacas frescas en hojas
- 1 cucharadita de pimentón de la Vera
- 1 cucharadita de cúrcuma en polvo
- 150 g de fideos de tamaño medio
- sal
- 300 g de caldo de pescado

Antes de empezar…

- Pelar y trocear la cebolla en brunoise. 

- Pelar y picar los ajos. 

- Trocear las hojas de las espinacas.

- Si no lo están, limpiar bien los calamares. Separar las patas y trocear el cuerpo.

- Pesar los fideos y el caldo. 

- Calentar el caldo. Tiene que estar hirviendo.
Preparación tradicional 

- Verter el aceite en la paella, esperar a que se caliente.

- Sofreír el ajo y la cebolla. Rehogar hasta que se ablanden, pero sin que se quemen.

- Añadir los calamares, sofreír para que suelten su jugo. Es importante que se doren porque ese fondo tostado que queda en la paella, va a darle a la fideuà mucho sabor. 

- Ir incorporando las hojas de espinacas. Al principio, parecerá mucha cantidad, pero conforme vayan reduciendo de volumen, comprobaremos que no lo es. 

- Añadir el pimentón y la cúrcuma. Remover rápidamente para que no se queme.

- Agregar los fideos y sofreírlos, removiendo. 

- Mezclar bien los ingredientes y cubrir con el caldo de pescado hirviendo. Remover para que coloreen por igual los fideos.

- Dejar que hierva unos cinco minutos a fuego fuerte y comprobar el punto de sal; después dejar que cueza a fuego medio bajo otros cinco minutos más o menos. 

- Pasado el tiempo, comprobar el punto de cocción del fideo. Si no está en el punto deseado, se puede tapar la paella con una tapa.

- Apagar el fuego y dejar reposar. 

Notas:

- Como era poca cantidad, utilicé una sartén grande y no la paella con asas, que se usa para preparar las paellas y fideuàs.

- En esta fideuà no puse tomate, pero se le puede añadir si os gusta, pero no es necesario.

- Mis calamares eran frescos, pero se puede hacer perfectamente con calamar descongelado. Lo importante es que se sofría bien para que suelte todo el sabor. La cantidad, también dependerá del gusto de cada uno.

- Puse poca espinaca, porque quería que diera color solamente y no predominara.

- Es la primera vez utilizo la cúrcuma en la fideuà. Ya la uso hace tiempo con el arroz y me gusta el color que le da y no noto nada el sabor. La cantidad de cúrcuma dependerá de la cantidad de fideos y del gusto de cada uno. 

Bon profit!

Pan dulzón de zumo de sandía, panificadora


Los Bollitos de zumo de sandía, han sido todo un éxito. En menos de una semana, mi idea de reciclaje de una sandía madura y un poco de harina de Tritordeum, ha funcionado muy bien y estos panecillos, han tenido muchas visitas en el blog y han sido compartidos por las RRSS también. Como todavía me quedaba zumo, se me ocurrió hacer un pan en la panificadora, cuya rebanada os mostré al publicar el Dulce mágico de tomate y melón. Ya os lo indiqué entonces.

Lleva también harina de espelta integral, porque la uso mucho y en este caso, quise darle un toque dulzón. Se aprecia el dulzor de la sandía y del azúcar de abedul, pero sin que predomine.

Está dedicado a los que tienen la panificadora, la usan y quieren agregar a su lista de pendientes, una receta diferente. Sencillo y de miga esponjosa, con un sabor, dulzón, ideal para tomar con mermelada y/o queso. Como más os guste.

Si no tenéis panificadora, lo podéis amasar a mano y también en la thermomix, horneándolo en un molde adecuado. Como todavía podemos encontrar sandía en los mercados, no he querido dejarlo para más adelante.

Espero que os guste. Feliz fin de semana y feliz día 9, Festividad de la Comunidad Valenciana a todos los valencianos.
Antes de empezar… 

- Si no tenemos la sandía triturada, ponerla en el vaso de la TMX o en el de un robot o batidora y preparar el zumo. No colar, es un zumo integral. Si queda alguna mini pepita, quitarla.

Ingredientes 

- 300 g de zumo de sandía
- 250 g de harina de trigo panificable
- 200 g de harina de espelta integral
- 50 g de copos de avena
- 2 cucharadas soperas de azúcar de abedul o de azúcar
- 4 g de levadura seca de panadería
Preparación panificadora Lidl 

- Poner en la cubeta el zumo de sandía. 

- Poner en un lado de la cubeta el azúcar de abedul o azúcar 

- Agregar las harinas. 

- Pulsar programa exprés nº 5. La panificadora empieza a amasar. A los 10 minutos, agregar la levadura y dejar que amase unos 5 minutos más. 

- Sacar la masa de la panificadora, quitar las palas de la cubeta, lavarla y secarla con cuidado, por fuera y por dentro. 

- Colocar de nuevo la masa  en la cubeta. Dejar leudar, hasta que suba y falte un dedo hasta el borde de la cubeta. Espolvorear con harina tamizada.

- Pulsar programa 12, horneado. Dura una hora. 

- Apagar la panificadora, sacar con cuidado el pan y dejarlo enfriar sobre una rejilla. 
Preparación tradicional 

- Si no tenéis panificadora, lo podéis amasar a mano y también en la thermomix, horneándolo en un molde adecuado y siguiendo el mismo proceso de leudado. 

- Precalentar el horno a 200º, poner una bandeja con agua en la base. 

- Engrasar el molde con mantequilla o forrarlo con papel sulfurizado, cortado a la medida del molde. 

- Introducir la masa dentro del molde. Tapar con un paño y dejar leudar de media a una hora, dependiendo de la temperatura ambiente. 

- Practicar un corte a lo largo en la masa, de un centímetro de profundidad, con una cuchilla o un cuchillo afilado. Espolvorear con harina tamizada.

- Introducir el molde en el horno precalentado a 200º y hornear 30-40 minutos, o hasta que quede dorado y cocido. 

Notas: 

- Si lo vas a hornear en un molde, lo puedes calentar un poco en el horno antes de meter la masa. 

- No puedo indicar el tiempo exacto de horneado en el horno, ya que yo utilicé la panificadora. 

Bon profit!


Paciències (Paciencias)


Tengo el gusto de publicar una receta inédita en el mundo blogger. Una receta muy antigua, recuperada en Agullent, localidad situada a sólo 5 km de mi ciudad de origen, Ontinyent. Las dos emplazadas en la comarca de la Vall d’Albaida (València). Como no sé si existen recetas iguales, parecidas o diferentes, con este nombre, en otros lugares de mi tierra o del país, estaré encantada de que me lo comentéis.

He elegido estas Paciències (Paciencias, en castellano) como primera receta para presentarla en el reto Recetas de aquí y allá, que hemos organizado entre Sergio Benito, SergioRecetas y yo. Si pincháis en el enlace, podéis leer las bases. No hace falta tener un blog. En este reto, pretendemos realizar un recopilatorio de recetas tradicionales y lo dirigimos a los amantes de la cocina tradicional, tengan la procedencia que tengan. Por lo tanto, estáis invitados a participar si os gusta la cocina tradicional, o tenéis recetas familiares o tradicionales de vuestro país o localidad de origen que pensáis pueden ser apreciadas por nuestros seguidores.

Mi compañero de reto, Sergio, nos regala una receta a la que tiene especial cariño porque se la hacía su madre. Una rica Tortilla de pasta con tomate y pollo. Pinchad en el enlace y veréis cómo la ha preparado. La foto ya nos informa lo bien que le ha quedado. La tenéis al final. No olvidéis pasar por su blog. Es un chef muy creativo y no sólo publica recetas, sino muchos consejos y trucos de cocina.

Les Paciències son una receta tradicional valenciana, no conocida y que descubrí en un libro de cocina de la Vall d’Albaida publicado hace ya años. En él, sus autoras, indican que seguramente el nombre de este dulce deriva de su pequeño tamaño e imagino que de la paciencia que hay que tener para ir haciéndolas. La verdad, no es para tanto. Poca información hay y como no tengo el libro, sino que me copié la receta, ni siquiera tengo la foto, así que, aunque he seguido la receta original, he tenido que adaptarla un poco, según mis gustos y sin saber cómo era la foto original del libro. Agradeceré cualquier información de quien me lea, sea de la zona y pueda aportar más luz sobre esta receta tan antigua y por suerte recuperada.

Mis Paciències son sin azúcar, poco dulces y con un toque suave a canela y limón. No dejé que se doraran mucho, pero están perfectamente horneadas. Con chocolate, mojando en chocolate o solas, son un pequeño bocado, de aquí y que os podéis llevar allá, pero siempre indicando su origen para que no se pierda. Si las hacéis con azúcar, el resultado será mejor seguro, pero sin él, también están muy buenas. Tengas blog o no, anímate a participar en el reto Recetas de aquí y alláenviando tus recetas al siguiente email: cocinasermar@gmail.com 

En tiempos difíciles, en los que nos toca vivir en este país, nada mejor que un bocado dulce llamado Paciències / Paciencias para compartir con los que queremos y nos quieren, también con los que no compartimos las mismas ideas, porque el entendimiento, la verdad y la defensa de lo justo, tienen que ser prioritarios.
Ingredientes 

Pongo entre paréntesis mis cantidades 

- 300 g de azúcar (155 g de azúcar de abedul) 
- la corteza de un limón rallada  (yo la de medio limón)
- 2 huevos L 
- 330 g de harina (300 g de harina de repostería) 
- un pellizco de bicarbonato 
- canela 
Preparación en TMX 

- Poner la corteza de limón y el azúcar de abedul o el azúcar en el vaso. Programar, 20 segundos, velocidad 7. 

- Agregar los huevos, la harina, la canela y el bicarbonato. Programar, 10 segundos, velocidad 6. Comprobar que todos los ingredientes están integrados y la masa es moldeable. 

- Formar bolas pequeñas de masa, colocarlas sobre una placa cubierta de papel sulfurizado y aplastarlas con los dedos. 

- Hornear durante quince minutos aproximadamente. 

Preparación tradicional (receta original) 

- Batir los huevos, añadir el azúcar y deshacerlo sin dejar de batir. 

- Añadir la harina, la canela, el bicarbonato y el limón. 

- Hacer unas bolitas pequeñas, aplanarlas y colocarlas en una lata untada de aceite. 

- Hornear durante quince minutos aproximadamente. 
Notas: 

- Las mías son sin azúcar y ya sabéis que cocinar con edulcorantes, es complicado y el resultado, no siempre es satisfactorio. En este caso, al ser una receta tradicional con muchísimo azúcar, tuve que funcionar con intuición y tirar mano de mi experiencia. Me pareció una barbaridad de azúcar y por eso, elegí reducir mucho la cantidad de azúcar de abedul. Para mí están perfectas porque no me gusta nada excesivamente dulce.

- Recortad o añadid bicarbonato según os gusten más o menos secas. Este punto es todavía más complicado. La pizca de bicarbonato es muy difícil de interpretar y añadí muy poco. No quedan secas, ni duras.

- En cuanto a la canela, puse más o menos, una cucharadita de café. El sabor a canela es suave. Si las repito, no me importaría agregar un poco más. Reduje la cantidad de ralladura de limón, porque no me gusta que se note demasiado.

- Se conservan varios días en una caja metálica.

Bon profit!

Y esta es la foto de Sergio. ¿A que apetece ponerse a cocinar esta tortilla?

Fuente: UREÑA, Agueda; GUERRERO, Isabel. Menjar i gaudir a la Vall d’Albaida. Publicat a Ontinyent per la Caixa d’Estalvis d’Ontinyent, 1998.

On the 30th. Septiembre 17. Calabaza


Este mes en On the 30th, nos ponemos ya otoñales. Por si no sabéis en qué consiste este proyecto, lo vuelvo a explicar brevemente. En Julio, se me ocurrió que podría realizar recopilatorios diferentes cada día 30, pero sin establecer un criterio fijo, lo único fijo será el día de publicación, el 30 de cada mes, por eso este apartado se llama, On the 30th. 

On the 30th, surge cada mes, como fruto de una elección de recetas, del blog, tanto recientes, como más antiguas. Nunca sé qué decidiré el mes próximo y eso me motiva. Es también una forma de volver a mostrar platos que incluso yo, tengo olvidados porque ya hay muchos publicados en Thermofan. 

Como estamos ya en otoño y ya he comprado tres calabazas para asar, no he dudado mucho en elegir ingrediente y por eso es la protagonista de este mes. He comentado en otras ocasiones, que en esta tierra, la Comunidad Valenciana, la calabaza la utilizamos mucho en cocina y en repostería especialmente. Solamente asada, la venden en supermercados y también en hornos, partida por la mitad y sin ningún aditivo. Somos unos grandes consumidores de calabaza. Hay varios tipos, pero aquí tenemos la calabaza para asar o calabaza dulce que es verdosa, anaranjada y aplastada; la utilizamos más en la elaboración de dulces, especialmente, los buñuelos de calabaza, mucho más famosos, porque se hacen en Fallas. En mi comarca, La Vall d’Albaida y el la comarca de La Costera, la Fogassa, es tal vez, la receta dulce en la que más la utilizamos, también en cocas y bizcochos, entre otras muchas preparaciones dulces. El otro tipo de calabaza de forma alargada, que es el que más conoceréis si no sois de aquí, solemos utilizarla más para platos salados. Pinchad aquí, si queréis saber cómo es nuestra calabaza más dulce y aquí, si queréis saber sobre sus múltiples propiedades.

Muchas familias, como la mía, la asamos en el horno e incluso, en el microondas y estoy segura, que los que pueden permitirse, hornearla como se hacía hace años, la llevarán al horno más cercano. Eso no tiene precio. También, en muchas casas, se cultiva para uso propio.

En este sábado 30 de Septiembre, aún caluroso, pero otoñal, os invito a:
Pinchad en los enlaces a las recetas que más os gusten.
Un delicioso Dulce de membrillo, calabaza y manzana, dos tiempos. No podía faltar en este recopilatorio. 

Si la calabaza la utilizamos tanto en Valencia, es un ingrediente importante en esta tradicional, Coca escudellà de calabaza y nueces, que no os defraudará. 

He indicado más arriba, que una de mis recetas favoritas y queridas es la Fogassa. Tengo más de una receta en el blog y la de calabaza, está deliciosa. Fogassa de calabaza para Todos Santos, de la buena

También me gustó el sabor de este Helado otoñal en el que la calabaza también es un ingrediente importante que le da un sabor muy especial.

Recetas saladas también os traigo y ésta sana y colorida Tarta de copos de avena con verduras y queso, os la recomiendo especialmente. Muy rica y bien sana. 

Cruda, también la utilicé en ensalada y aunque la tendría que haber cortado más fina, la calabaza era el ingrediente más importante y original de esta Ensalada dulce de calabaza cruda: Adiós invierno.

Y para finalizar, un pan que prepararé para un reto internacional, que no me importaría volver a repetir, porque seguro que ahora, me quedaría mucho mejor. Pumpkin yeast bread. Pan de calabaza y especias.

Bollitos de zumo de sandía


Me quedaba muy poca harina de Tritordeum tras hornear los Bollos de Tritordeum y yogur sin levado. También tenía sandía muy madura que no me apetecía convertir en helado. Decidí hacer un zumo y se me ocurrió probar el resultado amasando estos bollitos que son totalmente de reciclaje. 

Como no podía esperar al día siguiente, utilicé el zumo restante y me puse a preparar un pan de molde en panificadora que publicaré más adelante y que es el que os mostré un poquito en la receta, Dulce mágico de tomate y melón. Mucho más rápido, pero diferente.

Me gusta bolear panecillos, casi más que otro tipo de panes. Éstos, son esponjosos, su corteza crujiente y con un color diferente, a pesar de que la harina de espelta integral y la de Tritordeum son oscuras. Al día siguiente, al sacar la masa de la nevera, se percibía el olor a sandía y eso me sorprendió, porque no lo esperaba.

Utilicé las semillas de chía para envolverlos, pero sin pasarme, pues no se debe abusar, comiendo como máximo, 15 g al día.

Son pequeños, pero podéis elegir el tamaño que más os guste o se adecue a vuestras necesidades.

Espero que os gusten, tanto como a mí. Mirad qué color tienen y el sabor, también es especial.
Ingredientes 

- 300 g de zumo de sandía
- 200 g de harina de Tritordeum
- 200 g de harina de trigo panificable
- 80 g de harina de espelta integral
- sal
- 3 g de levadura seca de panadería
- semillas de chía

Antes de empezar…

- Triturar la pulpa de sandía en el vaso de la TMX o en una batidora. Comprobar que no hay ninguna semilla. Yo no lo colé porque quería obtener un zumo integral, que no se perdiera la pulpa.

- Poner un recipiente con agua en el horno.

- Precalentar el horno a 200º.
Preparación en TMX

- Poner el zumo de sandía en el vaso. Agregar la sal. No le puse sal porque no la tomo, pero en este caso, el toque dulce es una ventaja.

- Programar, 1 minuto, 37º. velocidad 1.

- Agregar las harinas y la sal. Programar, 6 segundos, velocidade 6. Comprobar si es necesario añadir más agua o harina. Programar de nuevo, 3 minutos, velocidad espiga y sin cubilete para que se airee la masa.

- Sacar la masa del vaso, colocarla en un bol untado con aceite, tapar con papel film y dejar el bol dentro de la nevera durante toda la noche. Yo lo tuve 24 horas.

Preparación tradicional

- Poner las harinas junto con la sal en la superficie de trabajo formando un volcán. No le puse sal porque no la tomo, pero en este caso, el toque dulce es una ventaja.

- Verter el zumo de sandía en centro. Empezar a amasar hasta que el zumo se haya integrado totalmente. Comprobar si es necesario añadir más agua o harina. La masa obtenida tiene que ser lisa y de textura homogénea.

- Formar una bola con la masa, colocarla en un bol untado con aceite, tapar con papel film y dejar el bol dentro de la nevera durante toda la noche. Yo lo tuve 24 horas.
Boleado y horneado

- Al día siguiente, sacar el bol de la nevera y dejar reposar la masa una media hora. El tiempo dependerá de la temperatura ambiente.

- Colocar la masa sobre la superficie de trabajo. Cortar piezas de 50 o 60 g. Dejar reposar las piezas de masa unos 5 minutos y tapadas con un paño.

- Colocar una cucharada de semillas de chía en la superficie de trabajo. 

- Coger una pieza de masa y bolearla hasta que no queden marcas en la base y ayudándonos con el dedo pulgar. Rebozar el panecillo con las semillas. Colocarlo en una lata perforada especial para hornear pan o cubierta con papel sulfurizado.

- Repetir la operación con el resto de panes.

- Tapar los bollitos y dejar leudar hasta que doblen su volumen. Dependerá de la temperatura ambiente.

- Con una cuchilla, hacer un corte transversal en cada panecillo.

- Introducir la lata en el horno precalentado y hornear durante 10 minutos a 200º, sólo calor abajo.

- Pasado el tiempo, bajar la temperatura a 180º y hornear con calor arriba, abajo.

- Comprobar que están cocidos, sacar del horno y dejar enfriar sobre una rejilla.

Notas: 

- Si no se tiene sandía, no será lo mismo, pero se puede utilizar agua o igual quedan también bien con otro tipo de zumo natural.

- Decidí hacer unos panecillos pequeños, pero dejo a vuestra elección el tamaño.

Bon profit!
                                                                                                    

Lasaña 3 verduras al Ras al hanout


No suelo preparar lasaña a menudo, pero me parece perfecta para reciclar. Tenía unas cebollas rojas empezando a dar señales urgentes de ser tiradas a la basura en breve. Me quedaba media bandeja de champiñón portobello que no servía para ser utilizado si no era “en compañía”, unas alcachofas con las que no hice la receta que tenía pensada y no podían esperar mucho más. Un paquete de placas de lasaña precocida abierto mucho tiempo, también insuficiente para hacer una lasaña a la usanza. Piensa, que te piensa, busca que te busca, encontré una receta de lasaña que podía adaptar, pero dándole mi toque (a lo Torres, casi). Seguí descubriendo cositas, que me llevaban directa a la innovación: no me quedaba mas que medio brick de leche, cosa nada normal en esta casa. Y de esta forma, surgió la bechamel con leche de soja, a la que le di un punto diferente de color y sabor, con el Ras el hanout.

A quien no sepa qué es el Ras el hanout, comentaros, que es una mezcla de hierbas y especias (en algún caso más de 20) muy popular, cuyo origen está en la cocina marroquí. El nombre de esta mezcla en árabe es "lo mejor de la tienda" y se refiere a que esta mezcla es una de las mejores mezclas de especias que el vendedor (tendero en la mayoría de las ocasiones) puede ofrecer. Las mezclas pueden ser tan variadas y con cosas tan exóticas, que el sabor del Ras el hanout, que compremos, puede ser totalmente diferente a cualquier otro.

Yo lo compré en una tienda marroquí y según el recipiente, mi mezcla, nada exótica, consiste en: sal, harina de maíz, cúrcuma, jengibre, cilantro, fenogreko, cayena y pimienta molida. Para decir verdad, no pica, ni está fuerte, pero me gusta.
Ingredientes para un molde cuadrado de cm

Del relleno

- De 6 a 8 placas de lasaña precocida, dependiendo del tamaño del molde
- 120 g de queso emmental
- 160 g de alcachofas
- 240 g de cebolla roja
- 140 g de champiñón portobello
- 50 g de aceite de oliva virgen extra
- sal y pimienta negra molida

De la bechamel

- 25 g de aceite de oliva virgen extra
- 110 g de harina
- 700 g de bebida de soja
- 3 cucharaditas de té de Ras el hanout
- sal y pimienta negra molida
Antes de empezar…

- Mis placas de lasaña eran precocidas, pero, así y todo, a mi me gusta, remojarlas unos minutos en agua templada, removiendo de cuando en cuando, para que no se peguen unas con otras. Al cabo de un tiempo, sacar las platas y extenderlas en un paño de cocina húmedo, envolviéndolas en el mismo, para que no se sequen.

- Cortar el queso en trozos. 

- Pelar las alcachofas hasta obtener un corazón limpio de partes duras. Cortarlas en cuartos y ponerlas en un baño de limón para que no ennegrezcan.

- Pelar las cebollas y cortarlas en cuartos.

- Lavar un poco los portobello y cortarlos por la mitad.

Preparacion en TMX

Del relleno

- Poner el queso en el vaso y programar, 30 segundos, velocidad 5. Verterlo en un recipiente y reservar.

- Poner las alcachofas en el vaso. Programar 12 segundos, velocidad 4. Comprobar si se ha triturado bien y si no es así, repetir unos segundos más a la misma velocidad. No tiene que estar muy triturado.

- Sacar del vaso y reservar.

- Poner en el vaso la cebolla y los portobello. Programar, 5 segundos, velocidad 4. Bajar los restos del vaso con la espátula.

- Agregar las alcachofas reservadas, el aceite, la sal y la pimienta. Programar 15 minutos, 120º, velocidad cuchara, giro a la izquierda. Comprobar la cocción del relleno y si es necesario, añadir unos minutos más. 

- Sacar del vaso y reservar.

De la bechamel

- Sin lavar el vaso, verter el aceite y la harina. Programar, 2 minutos, 100º, velocidad 1. 

- Agregar la bebida de soja, la sal y la pimienta. Programar, 10 minutos, velocidad 8. Programar ahora, 7 minutos, 100º, velocidade 4.

- Terminado el tiempo, agregar el ras el hanout y mezclar bien con la espátula.
Montaje de la lasaña

- Sacar del vaso 150 g de bechamel y mezclarla con el relleno.

- Extender un poco de bechamel en la base del molde. Colocar placas de lasaña encima y sobre éstas extender una capa de relleno.

- Volver a colocar placas de lasaña y extender por encima el resto del relleno.

- Cubrir con el resto de bechamel y espolvorear el queso rallado por encima.

Finalización de la lasaña

- Como mi lasaña estaba prácticamente cocida, terminé la cocción en el microondas a máxima potencia y durante 5 minutos con el fin de que el queso se fundiera. El mío, Emmental, no se gratina (ver notas).

Notas:

- Se puede elegir otro tipo de queso, tipo gruyère o que sirva para gratinar.

- En el TMX 31, se puede programar temperatura varoma cuando en el 5 hay que programar 120º, pero es mejor controlar la cocción para adeucuar el tiempo. La cocción, en ambos casos, dependerá de la dureza de la alcachofa.

- Se puede sustituir el portobello por otro tipo de seta, pero siempre, que sirva para aumentar su sabor.

- Como agregar a la bechamel Ras el hanout, era experimental, utilicé una cucharilla de té, porque es más pequeña que la de postre. Añadí de una en una, hasta obtener el sabor deseado. Podéis adaptarlo a vuestro gusto. Utilicé aceite en vez de mantequilla el resultado, además de menos calórico, es el mismo, pero con otro sabor. Podéis hacerla con leche normal y mantequilla, por supuesto.

- Si se utilizan placas de lasaña no precocida, será mejor utilizar el horno, que deberá estar precalentado a 200º . Hornear durante 15 o 20 minutos.

Bon profit!

Receta libremente adaptada de una de Rosa Rotges para Vorwerk.

Dulce mágico de tomate y melón


Últimos tomates de final de verano, jugosos, carnosos y con un sabor delicioso; de cosecha de confianza, pero esta vez, para mi gusto, su piel era demasiado dura y eso no me ha gustado nunca. Prefiero los tomates de piel casi invisible, que ni se percibe al comerlos e incluso, se pela con mucha facilidad, estirando un poco con los dedos. Será que el tomate rosa, forma parte de mi vida desde siempre y pocos le pueden hacer la competencia. 

Melón maduro y dulce, pero no empalagoso. Ideas muchas… Quería hacer una mermelada, pero sé que tanto el tomate, como el melón necesitan bastante tiempo para cuajar en una mermelada, más, si ésta es sin azúcar. Había comprado sobres de agar-agar en polvo y normalmente lo uso en copos. Todo confluía para empezar a experimentar. ¿Será por experimentar? En esta cocina, casi siempre surgen todo tipo de experimentos. 

Pero la vida nos sorprende en minutos, el rojo se convierte en naranja, lo blanco en negro, cuando podría haber sido gris marengo y lo que pensábamos, ya no será factible. 

Eso ocurrió con la idea de preparar una mermelada de tomate y melón. De hecho, estaba ya empezando a cocinarla, incluso, había dejado en reposo la fruta durante unas horas, para que espesara más fácilmente. Sí, estaba en ello cuando sonó el teléfono y eran casi las diez de la noche. Podría no haberlo cogido, pero lo hice y esa decisión, cambió el curso de las cosas y el destino de la mezcla preparada. 

Mi interlocutor estaba preocupado, necesitaba explicarme con todo detalle lo que le acontecía, oír mis consejos, mi experiencia sobre el tema. No fui capaz de decirle que en esos momentos estaba cocinando, a la vez que comprobaba cómo el tiempo iba pasando sin que yo controlara como es debido la cocción de la mermelada. No tuve más remedio que, auricular sobre la oreja, usar la otra mano y verter la mezcla muy caliente en un recipiente cuadrado. Eran las diez y media pasadas, también estaba cansada y presentía que la conversación iba para largo. 

La mezcla que iba a convertirse en una mermelada que requería un mimo especial, terminó reposando, enfriándose poco a poco durante la noche. Al día siguiente comprobaría si el resultado valía la pena. 

La mermelada más bien era un dulce gelatinoso, sin llegar a cuajar del todo, no se podía cortar, pero tampoco su textura era la de mermelada. Pero al extenderlo, la magia de la cocina apareció y el dulce, una vez sobre el pan, parecía una mermelada. Me entraron rápidamente las ganas de cambiarle el nombre y el dulce en principio gelatinoso, se convirtió en mágico. Para mí, la magia en la cocina existe, al menos, me gusta pensar que sí. 

El sabor me gustó y como siempre suelo contar por aquí, las experiencias culinarias un poco diferentes, o sorpresivas, decidí compartir este dulce de melón y tomates veraniegos porque me parece que puede ser del agrado de muchos. 

Servido sobre un pan casero especial (que en breve publicaré y os va a asombrar) y con un poco de ricota, está delicioso.

“La mejor manera de tratar obstáculos es usarlos como escalones. Reírse de ellos, pisarlos y dejar que te lleven a algo mejor”.-Enid Blyton.
Ingredientes

- 400 g de tomate maduro
- 400 g de melón
- 150 g de manzana
- 300 g de azúcar de abedul o de azúcar
- zumo de 1 lima
- 1 sobre de agar-agar en polvo (2 g)

Antes de empezar…

- Pelar los tomates y la manzana. Cortar en cuartos.

- Quitar la corteza del melón y cortar en trozos grandes.

- Escurrir la lima y reservar el zumo. 
Preparación en TMX

- Colocar todos los ingredientes en el vaso. Programar, 5 segundos, velocidad 4. Dejar reposar en el vaso 8 horas mínimo.

- Programar, 40 minutos, 100º, velocidad 2. Poner el cestillo sobre la tapa.

- Agregar el agar-agar y programar, 3 minutos, 100º, velocidad 3.

- Verter la mezcla en un recipiente y dejar reposar hasta el día siguiente.

Preparación tradicional

- Colocar todos los ingredientes en una olla. Cocer removiendo de cuando en cuando, hasta que vaya espesando.

- Agregar el agar-agar, llevar a ebullición y cocer unos 3 minutos más.

- Triturar la mezcla hasta que no se noten trozos de fruta.

- Verter la mezcla en un recipiente y dejar reposar hasta el día siguiente.
Notas:

- Este dulce está hecho sin azúcar, por lo tanto, espesa con mucha más dificultad.

- Si se desea un dulce más compacto, agregar un poco más de gelatina. Si se desea una textura más de mermelada, usar sólo medio sobre de agar-agar y comprobar la cocción. En mi caso, al no poder hacerlo, no tuve otra opción.

- Se puede cocer unos minutos más a poca temperatura y envasar en botes esterilizados. Si los botes no están esterilizados, hervirlos durante unos 30 minutos junto a las tapas y dejarlos sobre papel de cocina para que se sequen.

Bon profit!