Lasaña 3 verduras al Ras al hanout


No suelo preparar lasaña a menudo, pero me parece perfecta para reciclar. Tenía unas cebollas rojas empezando a dar señales urgentes de ser tiradas a la basura en breve. Me quedaba media bandeja de champiñón portobello que no servía para ser utilizado si no era “en compañía”, unas alcachofas con las que no hice la receta que tenía pensada y no podían esperar mucho más. Un paquete de placas de lasaña precocida abierto mucho tiempo, también insuficiente para hacer una lasaña a la usanza. Piensa, que te piensa, busca que te busca, encontré una receta de lasaña que podía adaptar, pero dándole mi toque (a lo Torres, casi). Seguí descubriendo cositas, que me llevaban directa a la innovación: no me quedaba mas que medio brick de leche, cosa nada normal en esta casa. Y de esta forma, surgió la bechamel con leche de soja, a la que le di un punto diferente de color y sabor, con el Ras el hanout.

A quien no sepa qué es el Ras el hanout, comentaros, que es una mezcla de hierbas y especias (en algún caso más de 20) muy popular, cuyo origen está en la cocina marroquí. El nombre de esta mezcla en árabe es "lo mejor de la tienda" y se refiere a que esta mezcla es una de las mejores mezclas de especias que el vendedor (tendero en la mayoría de las ocasiones) puede ofrecer. Las mezclas pueden ser tan variadas y con cosas tan exóticas, que el sabor del Ras el hanout, que compremos, puede ser totalmente diferente a cualquier otro.

Yo lo compré en una tienda marroquí y según el recipiente, mi mezcla, nada exótica, consiste en: sal, harina de maíz, cúrcuma, jengibre, cilantro, fenogreko, cayena y pimienta molida. Para decir verdad, no pica, ni está fuerte, pero me gusta.
Ingredientes para un molde cuadrado de cm

Del relleno

- De 6 a 8 placas de lasaña precocida, dependiendo del tamaño del molde
- 120 g de queso emmental
- 160 g de alcachofas
- 240 g de cebolla roja
- 140 g de champiñón portobello
- 50 g de aceite de oliva virgen extra
- sal y pimienta negra molida

De la bechamel

- 25 g de aceite de oliva virgen extra
- 110 g de harina
- 700 g de bebida de soja
- 3 cucharaditas de té de Ras el hanout
- sal y pimienta negra molida
Antes de empezar…

- Mis placas de lasaña eran precocidas, pero, así y todo, a mi me gusta, remojarlas unos minutos en agua templada, removiendo de cuando en cuando, para que no se peguen unas con otras. Al cabo de un tiempo, sacar las platas y extenderlas en un paño de cocina húmedo, envolviéndolas en el mismo, para que no se sequen.

- Cortar el queso en trozos. 

- Pelar las alcachofas hasta obtener un corazón limpio de partes duras. Cortarlas en cuartos y ponerlas en un baño de limón para que no ennegrezcan.

- Pelar las cebollas y cortarlas en cuartos.

- Lavar un poco los portobello y cortarlos por la mitad.

Preparacion en TMX

Del relleno

- Poner el queso en el vaso y programar, 30 segundos, velocidad 5. Verterlo en un recipiente y reservar.

- Poner las alcachofas en el vaso. Programar 12 segundos, velocidad 4. Comprobar si se ha triturado bien y si no es así, repetir unos segundos más a la misma velocidad. No tiene que estar muy triturado.

- Sacar del vaso y reservar.

- Poner en el vaso la cebolla y los portobello. Programar, 5 segundos, velocidad 4. Bajar los restos del vaso con la espátula.

- Agregar las alcachofas reservadas, el aceite, la sal y la pimienta. Programar 15 minutos, 120º, velocidad cuchara, giro a la izquierda. Comprobar la cocción del relleno y si es necesario, añadir unos minutos más. 

- Sacar del vaso y reservar.

De la bechamel

- Sin lavar el vaso, verter el aceite y la harina. Programar, 2 minutos, 100º, velocidad 1. 

- Agregar la bebida de soja, la sal y la pimienta. Programar, 10 minutos, velocidad 8. Programar ahora, 7 minutos, 100º, velocidade 4.

- Terminado el tiempo, agregar el ras el hanout y mezclar bien con la espátula.
Montaje de la lasaña

- Sacar del vaso 150 g de bechamel y mezclarla con el relleno.

- Extender un poco de bechamel en la base del molde. Colocar placas de lasaña encima y sobre éstas extender una capa de relleno.

- Volver a colocar placas de lasaña y extender por encima el resto del relleno.

- Cubrir con el resto de bechamel y espolvorear el queso rallado por encima.

Finalización de la lasaña

- Como mi lasaña estaba prácticamente cocida, terminé la cocción en el microondas a máxima potencia y durante 5 minutos con el fin de que el queso se fundiera. El mío, Emmental, no se gratina (ver notas).

Notas:

- Se puede elegir otro tipo de queso, tipo gruyère o que sirva para gratinar.

- En el TMX 31, se puede programar temperatura varoma cuando en el 5 hay que programar 120º, pero es mejor controlar la cocción para adeucuar el tiempo. La cocción, en ambos casos, dependerá de la dureza de la alcachofa.

- Se puede sustituir el portobello por otro tipo de seta, pero siempre, que sirva para aumentar su sabor.

- Como agregar a la bechamel Ras el hanout, era experimental, utilicé una cucharilla de té, porque es más pequeña que la de postre. Añadí de una en una, hasta obtener el sabor deseado. Podéis adaptarlo a vuestro gusto. Utilicé aceite en vez de mantequilla el resultado, además de menos calórico, es el mismo, pero con otro sabor. Podéis hacerla con leche normal y mantequilla, por supuesto.

- Si se utilizan placas de lasaña no precocida, será mejor utilizar el horno, que deberá estar precalentado a 200º . Hornear durante 15 o 20 minutos.

Bon profit!

Receta libremente adaptada de una de Rosa Rotges para Vorwerk.

Dulce mágico de tomate y melón


Últimos tomates de final de verano, jugosos, carnosos y con un sabor delicioso; de cosecha de confianza, pero esta vez, para mi gusto, su piel era demasiado dura y eso no me ha gustado nunca. Prefiero los tomates de piel casi invisible, que ni se percibe al comerlos e incluso, se pela con mucha facilidad, estirando un poco con los dedos. Será que el tomate rosa, forma parte de mi vida desde siempre y pocos le pueden hacer la competencia. 

Melón maduro y dulce, pero no empalagoso. Ideas muchas… Quería hacer una mermelada, pero sé que tanto el tomate, como el melón necesitan bastante tiempo para cuajar en una mermelada, más, si ésta es sin azúcar. Había comprado sobres de agar-agar en polvo y normalmente lo uso en copos. Todo confluía para empezar a experimentar. ¿Será por experimentar? En esta cocina, casi siempre surgen todo tipo de experimentos. 

Pero la vida nos sorprende en minutos, el rojo se convierte en naranja, lo blanco en negro, cuando podría haber sido gris marengo y lo que pensábamos, ya no será factible. 

Eso ocurrió con la idea de preparar una mermelada de tomate y melón. De hecho, estaba ya empezando a cocinarla, incluso, había dejado en reposo la fruta durante unas horas, para que espesara más fácilmente. Sí, estaba en ello cuando sonó el teléfono y eran casi las diez de la noche. Podría no haberlo cogido, pero lo hice y esa decisión, cambió el curso de las cosas y el destino de la mezcla preparada. 

Mi interlocutor estaba preocupado, necesitaba explicarme con todo detalle lo que le acontecía, oír mis consejos, mi experiencia sobre el tema. No fui capaz de decirle que en esos momentos estaba cocinando, a la vez que comprobaba cómo el tiempo iba pasando sin que yo controlara como es debido la cocción de la mermelada. No tuve más remedio que, auricular sobre la oreja, usar la otra mano y verter la mezcla muy caliente en un recipiente cuadrado. Eran las diez y media pasadas, también estaba cansada y presentía que la conversación iba para largo. 

La mezcla que iba a convertirse en una mermelada que requería un mimo especial, terminó reposando, enfriándose poco a poco durante la noche. Al día siguiente comprobaría si el resultado valía la pena. 

La mermelada más bien era un dulce gelatinoso, sin llegar a cuajar del todo, no se podía cortar, pero tampoco su textura era la de mermelada. Pero al extenderlo, la magia de la cocina apareció y el dulce, una vez sobre el pan, parecía una mermelada. Me entraron rápidamente las ganas de cambiarle el nombre y el dulce en principio gelatinoso, se convirtió en mágico. Para mí, la magia en la cocina existe, al menos, me gusta pensar que sí. 

El sabor me gustó y como siempre suelo contar por aquí, las experiencias culinarias un poco diferentes, o sorpresivas, decidí compartir este dulce de melón y tomates veraniegos porque me parece que puede ser del agrado de muchos. 

Servido sobre un pan casero especial (que en breve publicaré y os va a asombrar) y con un poco de ricota, está delicioso.

“La mejor manera de tratar obstáculos es usarlos como escalones. Reírse de ellos, pisarlos y dejar que te lleven a algo mejor”.-Enid Blyton.
Ingredientes

- 400 g de tomate maduro
- 400 g de melón
- 150 g de manzana
- 300 g de azúcar de abedul o de azúcar
- zumo de 1 lima
- 1 sobre de agar-agar en polvo (2 g)

Antes de empezar…

- Pelar los tomates y la manzana. Cortar en cuartos.

- Quitar la corteza del melón y cortar en trozos grandes.

- Escurrir la lima y reservar el zumo. 
Preparación en TMX

- Colocar todos los ingredientes en el vaso. Programar, 5 segundos, velocidad 4. Dejar reposar en el vaso 8 horas mínimo.

- Programar, 40 minutos, 100º, velocidad 2. Poner el cestillo sobre la tapa.

- Agregar el agar-agar y programar, 3 minutos, 100º, velocidad 3.

- Verter la mezcla en un recipiente y dejar reposar hasta el día siguiente.

Preparación tradicional

- Colocar todos los ingredientes en una olla. Cocer removiendo de cuando en cuando, hasta que vaya espesando.

- Agregar el agar-agar, llevar a ebullición y cocer unos 3 minutos más.

- Triturar la mezcla hasta que no se noten trozos de fruta.

- Verter la mezcla en un recipiente y dejar reposar hasta el día siguiente.
Notas:

- Este dulce está hecho sin azúcar, por lo tanto, espesa con mucha más dificultad.

- Si se desea un dulce más compacto, agregar un poco más de gelatina. Si se desea una textura más de mermelada, usar sólo medio sobre de agar-agar y comprobar la cocción. En mi caso, al no poder hacerlo, no tuve otra opción.

- Se puede cocer unos minutos más a poca temperatura y envasar en botes esterilizados. Si los botes no están esterilizados, hervirlos durante unos 30 minutos junto a las tapas y dejarlos sobre papel de cocina para que se sequen.

Bon profit!

Recetas de aquí y de allá


Desde no hace mucho, formo parte de un grupo de cocina en Facebook. Su creador es Sergio Benito un chef cuya especial cualidad, es la honradez. Sin conocernos demasiado, conectamos fácilmente porque yo también defiendo la honradez y el buen hacer en la cocina. 

No hace ni un mes, me pidió que le ayudara con la administración del grupo y en pocos días, surgió la idea de planificar un reto que desde el grupo y nuestros blogs vamos a presentaros.

Los miembros de Cocina con Sergio, provienen de muchos países y esa fue la primera opción que tuvimos en cuenta para diseñar, Recetas de aquí y allá.

En seguida tuvimos claro, que esa variedad multicultural es fundamental tenerla en cuenta como factor importante, integrador y enriquecedor. Por eso, tomamos la decisión de abrir el reto no sólo a los miembros del grupo, sino también, a cualquier persona que administre un blog y a los amantes de la cocina tradicional, tengan la procedencia que tengan.

Os presentamos el reto Recetas de aquí y allá, el logo que hemos diseñado y sus bases. Leedlas con atención porque es necesario cumplirlas para poder participar.

Recetas de aquí y allá, ha surgido con mucha ilusión. Nuestro objetivo es recibir recetas que nos enriquezcan a todos y que nos faciliten preparar un recetario tradicional muy variado para poder utilizarlo, compartirlo, pero sobretodo, disfrutarlo. Con este recetario, realizaremos un libro digital que se podrá descargar sin coste alguno.

Esperamos que os guste.
Organizamos y coordinamos Recetas de aquí y allá:


Pueden participar:

- Miembros del grupo de Facebook, Cocina con Sergio y de las páginas, Sergio Benito recetas y Thermofan.

- Blogs gastronómicos de ámbito nacional o internacional. 

- Cualquier persona a la que le guste cocinar.

Bases de participación:

1. Se presentarán recetas tradicionales del país, zona, ciudad o pueblo de origen de cada participante. 

2. No se aceptarán recetas que no sean tradicionales. Si la receta no es propia, se indicará la fuente de origen, enlazando, si se da el caso, al blog o web. Las recetas presentadas, serán elaboradas y fotografiadas, por la persona participante.

3. Las recetas se clasificarán en las siguientes categorías:

+ Aperitivos
+ Entrantes
+ Platos principales
+ Postres y Repostería
+ Bebidas
+ Panes tradicionales

4. Cada participante podrá presentar una receta como máximo en cada categoría de las indicadas en el punto anterior. 

5. El texto de la receta se enviará en formato Word. 1.   Si es un blog el que se presenta, la receta deberá ser elaborada en exclusiva para este reto.

6. El texto de la receta, no podrá sobrepasar dos páginas e incluirá:
  • Nombre de la receta y categoría en la que se incluye.
  • Breve explicación de la receta y su origen, si la acompaña alguna anécdota, si se prepara en alguna festividad…
  • Nombre del autor, país y localidad de origen.
  • Listado de ingredientes separado por guiones.
  • Modo de preparación separado por guiones.
  • Notas aclaratorias tanto sobre los ingredientes, como en la preparación, que se consideren importantes.
7. La receta estará acompañada por una foto original del plato elaborado. No se admitirán fotos copiadas, plagiadas o que no hagan referencia al plato elaborado. 

8. Si el participante administra un blog, la fotografía deberá incluir su marca de agua.

9. La fotografía deberá ser en horizontal y con una resolución de calidad. 

10. Fechas de entrega. Las recetas y fotos, se enviarán del 1 al 30 de octubre a este correo electrónico, cocinasermar@gmail.com

11. Con las recetas presentadas, elaboraremos un e-book descargable y gratuito.

12. Los blogs participantessi lo desean, podrán publicar las recetas entre el 1 y el 30 de octubre. Deberán indicar su participación en el reto, incluyendo el logo y enlazando a SergioRecetas y Thermofan

Si tenéis alguna duda, nos escribís a cocinasermar@gmail.com. Estaremos encantados de atenderos.

Quedamos a la espera, deseando recibir vuestras Recetas tradicionales de aquí y de allá.


Bollos de tritordeum y yogur sin levado


Es la primera vez que utilizo la harina de Tritordeum. Para los que como yo, sabéis poco o nada sobre esta harina, os diré que es el resultado de un cruce natural entre una harina de un trigo duro y una cebada de Chile y Argentina. Su nombre, algo particular, viene de la fusión del nombre en latín de su padre (Triticum) y su madre (Hordeum). Ya está registrado como nueva especie dentro de la Unión Europea.

Se cultiva especialmente en España y en Italia. El Tritordeum es más sostenible y tiene una mejor huella ecológica. Es un cereal fuerte, adaptado a las inclemencias del cambio climático. Soporta bien la sequía, los climas extremos y no le afectan las enfermedades típicas del campo.

Se cultiva por agricultores locales, pasa del campo al molino más cercano hasta convertirlo en una harina de calidad. Se puede utilizar tanto en panadería, como en repostería, pastelería o cocina.

A mí me regalo medio kg mi amigo Fernando, Los bocadillos de Fernando y algo más, pero ya la conocía por mi amiga Silvia TC, Chup, Chup, Chup. Ya era hora de que usara esta harina. No tenía tiempo y me apeteció probar y preparar unos bollos sin amasado. Quería rapidez y experimentar, pero era un riesgo, ya que no conocía cómo funciona la harina.

Añadí yogur y aunque la receta no es la misma, recordé estos Panecillos integrales con poolish de yogur que más de una persona ha elaborado y que yo no he repetido, pero recuerdo cuánto nos gustaron. Me he quedado con ganas de volverlos a hacer.

Creo que no me equivoqué porque estos mini bollos quedaron esponjosos incluso, tras sacarlos después de congelarlos. Al no dejarlos leudar, ni hacerles cortes, se abrieron fácilmente y eso no es muy profesional, pero como mi objetivo era hacer pan rápido, creo que está conseguido. 

El sabor es diferente, más si le añades semillas de sésamo negro, como yo hice porque ese toque fuerte me encanta.

No son perfectos, lo sé, pero para preparar y hornear cuando tenemos prisa, son perfectos. Ahora toca seguir experimentando con tiempo y paciencia, como debe ser.

Me he quedado con las ganas de seguir practicando con esta harina. Espero que os gusten.
Ingredientes

- 250 g de yogur desnatado
- 350 g de harina de Tritordeum
- 20 g de harina de trigo
- 4 g de levadura seca de panadería o 12 de la fresca
- 2 cucharadas soperas de aceite de oliva virgen extra
- 1 cucharadita de postre de semillas de sésamo negro
- 1 cucharada sopera de semillas de girasol

Antes de empezar…

- Si no tenemos el horno precalentado, programarlo para que caliente a 200º.

- Poner dentro del horno una bandeja llena de agua.

- Pesar las harinas y mezclarlas con la levadura.
Preparación en TMX

- Mezclar las harinas con la levadura, programando, 2 segundos, velocidad 4.

- Agregar el resto de ingredientes y programar, 2 minutos, velocidad espiga. Quitar el cubilete pasado 1 minuto. 

- Agregar las semillas y programar, 30 segundos, velocidad espiga. La masa tiene que despegarse del vaso pero blanda y un poco pegajosa.

- Sacar la masa del vaso con las manos untadas en un poco de aceite.

Preparación tradicional

- Poner en un bol todos los ingredientes. 

- Mezclar primero con una cuchara de madera hasta que se hayan incorporado totalmente, obteniendo una masa que se despegue del bol pero que esté blanda y un poco pegajosa.
¡Qué bueno con chocolate y aceite!
Boleado y formado del pan

- Formar una bola e ir cortando piezas de 60 g aproximadamente.

- Bolear con la mano ayudándonos con el dedo pulgar.

- Poner las bolas de masa sobre una bandeja perforada, especial para hornear pan o sobre una bandeja cubierta con papel sulfurizado.

- Pinchar en cada bollo 4 pipas de girasol.

Horneado

- Colocar la bandeja en el interior del horno precalentado a 200º y sólo calor abajo. Hornear durante 10 minutos.

- Cuando pase el tiempo, hornear 10 minutos más, calor arriba-abajo.

- Sacar del horno y dejar enfriar sobre una rejilla.

Notas:

- Quedan blandos, congelan muy bien y siguen manteniendo su textura, una vez se descongelan.

Bon profit!

Información copiada de la web Tritordeum, más que un cereal. en la que colabora mi amiga Silvia TC, Chup, Chup, Chup. En ambas webs encontraréis más recetas con Tritordeum.

Crema fría de melón, pepino y aguacate


Aunque el verano va llegando a su fin, esta crema se puede preparar fría o helada. Aún hay melones bien buenos que confieren el principal sabor a esta crema. No es un gazpacho, tampoco es salada, porque a mí me gusta que esté dulce aunque no sea un postre. No le puse sal, pero sí un poco de pimienta negra y las semillas de sésamo sin tostar porque lo suelo utilizar mucho últimamente. El aguacate, aunque no se nota, le confiere cremosidad y la cantidad de aceite es mínima.

Como la repetí, la segunda vez, no le añadí los hielos porque hacía fresco y quería que me quedara más espesa, además de volver a experimentar con los mismos ingredientes. Cambió un poco el color y el sabor, quedando menos aguada. Por lo tanto, esta crema puede servirse de las dos formas.

Si os gustan los ingredientes y el sabor dulzón, incluso con un poco de picante, os encantará, pero como siempre, podéis modificar a vuestro gusto.
Ingredientes 

- 700 g melón piel de sapo
- 200 g pepino valenciano
- 120 g de pulpa de aguacate
- 15 g aceite de oliva virgen extra
- 15 g de semillas sésamo blanco sin tostar
- pimienta negra (opcional)
- cubitos de hielo (opcional)

Antes de empezar…

- Cortar las rodajas de melón, quitar piel y semillas. Cortar en trozos.

- Pelar el pepino y cortar en trozos.

- Cortar el aguacate y sacar la pulpa.

Preparación en TMX

- Poner en el vaso todos los ingredientes menos el sésamo y el hielo. Programar, 2 minutos velocidad 8.

- Agregar el sésamo y la pimienta, remover con la espátula

- Verter en copas o boles y agregar el hielo si así se desea. Espolvorear con más semillas de sésamo.
Preparación tradicional

- Poner en el vaso de un robot o batidora todos los ingredientes menos el sésamo y el hielo. Triturar bien.

- Agregar el sésamo y la pimienta, remover con una espátula

- Verter en copas o boles y agregar el hielo si así se desea. Espolvorear con más semillas de sésamo.

Notas:

- Me interesaba que supiera más a melón porque me gusta más que el pepino. Se puede hacer al contrario.

- El aguacate le da cremosidad. Se puede añadir más, pero la crema, resultaría más pesada. Por cierto, el hueso de la primera foto, ¡no se come!

- El toque de la pimienta y el del sésamo, si te gusta, le va muy bien. Si no tenemos sésamo blanco, se puede utilizar sésamo tostado. El sésamo negro, me parece que es de un sabor demasiado fuerte para esta crema tan suave. El pepino es imprescindible que no amargue.

Bon profit!

Coca colorines de chocolates y naranja


“Te doy las gracias por compartir unas recetas tan ricas y maravillosas. Me encanta que nos ayudes tanto y estés siempre innovando. Para mí eres mi ilusión y mis ganas de empezar cada día en la cocina. Es un placer seguirte. Feliz día”. 

Este precioso comentario, me lo escribió el pasado 27 de julio, una seguidora del blog y de mi página de Facebook, Thermofan. No conozco a Alicia, ni sé nada de ella, pero lo que sí puedo asegurar es que debe ser una mamá especial. Su nick en la red social está relacionado con ello, por eso lo deduzco. Alicia Supermamá me emocionó ese día y me alegró mucho. No es muy normal que personas ajenas al mundo de los blogs, escriban comentarios como éste, al menos a mí, no me pasa a menudo. Tan solo, recibo consultas relacionadas con las recetas. Por eso, leer el comentario y saber que puedo ayudar, ilusionar, ser motor de que alguien tenga ganas de cocinar, es muy gratificante para mí. Innovar ha formado parte de mi vida profesional y tal vez por ello y por mis dificultades a la hora de comer, sigo haciéndolo en el blog, siempre que surge.

Pensé dedicarle una receta a Alicia y no podía ser otra que algo elaborado por un niño en mi casa y que le pueda gustar a los pequeñajos o no tan pequeñajos. No sé Alicia, qué edad tendrán tus hijos, de hecho, da igual, pero me encantará que te guste mi regalo y que puedas preparar esta coca en casa y me lo cuentes. 

Mil gracias por tus palabras, por todo el afecto que demuestras a través de ellas. No me conoces y por ello, aún tienen más valor para mí. 

Y ahora, os cuento cómo surgió esta coca de chocolate tan colorida y tan rica.

En verano, suelo tener un invitado pequeñajo que siempre quiere cocinar conmigo algo dulce y a ser posible con chocolate. Es Alejandro, un niño de 9 años al que le gusta comer una barbaridad. La receta que más le gustó fueron estas Magdalenas chocoqueso. Aprovecho para recordarlas. 

Como se hace mayor, igual este verano ha sido el último que se viene a casa. Pidió algo de chocolate y cuando decidimos qué preparar, sus padres llamaron a la puerta, para comprobar que no molestaba. En seguida, les pidió que compraran unos Lacasitos y pensé que le darían el toque especial a esta coca choco-naranja que en un principio iban a ser unas magdalenas, pero las convertí en coca porque lo que interesaba era facilitar el trabajo y ahorrar tiempo.

El proceso siempre es el mismo. Saco la TMX a la terraza, la coloco sobre la mesa y después voy sacando todos los ingredientes. Alejandro va siguiendo las instrucciones y en esta ocasión pidió que pusiéramos más chocolate. Desde el jardín ya nos observa poca gente, pues ya es de sobra conocido que en el primero, vive una especie de loca que no sólo cocina en la terraza, sino que también saca un trípode y se pone a hacer fotos. A mí me da exactamente igual, al fin y al cabo, cada uno en su casa, hace lo que quiere. 

Tenía media pastilla de chocolate blanco que nadie en casa iba ya a consumir y pensé agregársela a la masa. Según me comentaron, las pastillitas de colores, le dan el punto “crunch” al morderla, pero el sabor a naranja y chocolate intenso, junto con el dulzor del chocolate blanco, es delicioso. El resultado no sólo gustó a Alejandro y a su familia, sino también a mi hijo, que precisamente no es muy fan del dulce.

Una coca muy esponjosa, sencilla que os va a gustar, especialmente si tenéis niños. Seguimos inventando y seguimos publicando cocas, porque en este blog nos encantan. ¡Ah! se me olvidaba que iban a ser unas magdalenas. A vuestro gusto lo dejo. Feliz semana.
Ingredientes 

- media naranja con piel
- 4 huevos L
- 200 g de azúcar
- 189 g de aceite de oliva suave o de girassol
- 80 g de cacao en polvo sin azúcar
- 160 g de harina de repostería
- 1 sobre de levadura química 
- 1 pellizco de sal
- ½ tableta de chocolate blanco
- un paquete de Lacasitos (opcional)
*una lata de 31 x 25 o un reciente rectangular apto para horno
*2 hojas de papel sulfurizado.

Antes de empezar…

- Si la naranja no es ecológica, lavar muy bien la piel y cepillarla.

- Sacar los huevos de la nevera para que estén a temperatura ambiente.

- Tamizar la harina y la levadura previamente. A mí me gusta hacerlo dos veces. 

- Cortar el chocolate blanco en trozos pequeños. Reservar.

- Mojar la lata con agua y forrarla con dos hojas de papel sulfurizado superpuestas. Me gusta que el papel sobresalga de la lata, pero como es pequeña, también se puede utilizar una hoja.

- Precalentar el horno a 250º.
Preparación en TMX

- Poner en el vaso la media naranja, los huevos y el azúcar. Triturar, 3 minutos, 37º, velocidad 5. Batir, programando, 3 minutos, velocidad 5.

- Incorporar el aceite y programar, 15 segundos, velocidad 5.

- Agregar el cacao, la pizca de sal y la mezcla de harina y levadura. Programar, 8 segundos, velocidad 6.
Este lacasito quiere ser protagonista, pero olvida que en la coca hay muchos más
Preparación tradicional

- Poner en el vaso de un robot o una batidora la media naranja cortada en trozos, los huevos y el azúcar. Triturar todo bien, hasta conseguir una mezcla homogénea. 

- Incorporar el aceite y seguir batiendo. 

- Agregar el cacao, la pizca de sal y la mezcla de harina y levadura. Batir sólo lo justo para que se integren.

Finalizando la coca

- Verter la mezcla en la lata forrada con papel. Ir introduciendo los trocitos de chocolate blanco en la masa. No deben quedar a la vista porque se quema con facilidad.

- Golpear la lata sobre la encimera de la cocina para evitar que se formen burbujas de aire.

Horneado 

- Bajar la temperatura del horno a 220º e introducir la lata. 

- Hornear durante unos 30 minutos, calor arriba-abajo. El tiempo dependerá del tipo de horno.

- Sacar la lata del horno y antes de que se enfríe la coca, ir introduciendo los Lacasitos en la masa caliente.

- Dejar que se enfríe, sacar de la lata y cortar en trozos.

Notas:

Si en vez de coca, queremos hacer magdalenas, seguiremos los siguientes pasos:

* Verter la masa en una manga pastelera. Rellenar las cápsulas de magdalena hasta las ¾ partes e igualmente, introducirlas unos 30 minutos en la nevera. Espolvorearlas con azúcar antes de hornear. Dejar que se enfríen y guardar en un recipiente metálico.

- Se puede dejar más tiempo la masa en la nevera.

- La coca es de tamaño pequeño, pero suficiente para comerla y que no sobre. Se pueden duplicar las cantidades utilizando un recipiente más grande.

Bon profit!

Receta adaptada del libro Magdalenas (Vorwerk), facilitada por Javier Hidalgo.

Caballa en aceite de oliva

Desde septiembre del año pasado, tenía pendiente esta receta de mi amiga Maribel, Miel y limón. No fue hasta el mes de julio, cuando pensé que ya no tenía que esperar más y al ver unas caballas espectaculares en la pescadería, me traje la cantidad necesaria para por fin, preparar esta caballa en aceite tan buena y tan sencilla de preparar.

Tenéis otras conservas en el blog y una diferente a esta, Caballa en conserva, de otra querida amiga Nuria, El cuaderno de recetas. Elegid cualquiera de las dos porque son sencillas y la caballa conservada y cocinada así, no tiene nada que ver con la que se vende.

Con lo que me gusta el pan y hacer tostas, al igual que con la otra receta, preparé una tosta de pan de centeno casero con verduras asadas aderezadas con el aceite de la conserva.

No perdáis de vista esta receta. La caballa queda tierna y el sabor es delicioso.
Ingredientes 

Para la conserva


- 1 kg de caballa fresca
- 3 hojas de laurel
- 3 dientes de ajo 
- pimienta negra o mezcla de bolas de pimientas variadas
- 1 o 2 cayenas (opcional)
- aceite de oliva virgen extra (entre 300-400 g)
- 1 litro de agua
- sal y pimienta

Para la tosta

- pan de centeno integral (casero)
- pimiento asado
- berenjena asada
- aceite de oliva, ajo, guindilla y pimienta negra de la conserva

Antes de empezar…

- Limpiar las caballas, quitar las cabezas y tripas. 

- Untar el recipiente varoma con aceite.

- Cortar los ajos por la mitad sin quitar la piel.

Preparación en TMX

- Verter el agua y un pellizco de sal en el vaso. 

- Colocar las caballas en el recipiente varoma, taparlo y reservar.

- Poner el recipiente varoma en su posición y programar 30 minutos, varoma, velocidad 1.

- Quitar el recipiente varoma del vaso y dejar que el pescado se enfríe.

Preparación tradicional

- Cocer las caballas ya limpias y salpimentadas entre 25-30 minutos. Si es posible, es mejor hacerlo al vapor ya sea en una cazuela con cestillo o en una vaporera. Si no tenéis, podéis utilizar una olla con agua y un poco de sal, en este caso el tiempo se reducirá a 10-12 minutos desde que el agua rompa a hervir. Escurrir bien.
Preparación de la conserva

- Una vez frío, dejarlo sobre papel de cocina para que se termine de secar.

- Quitar con cuidado la piel y las espinas. Comprobar que no quedan espinas porque es fácil que alguna quede.

- Separar los lomos y reservar.

- Colocar los lomos dentro de un recipiente, mejor de cristal, añadir los ajos, los granos de pimienta y las hojas de laurel. 

- Cubrir totalmente con el aceite de oliva 

- Conservar en la nevera bien tapado. 

Notas:

- Doy fe, de que se conserva mucho tiempo en el frigorífico. Yo utilicé un recipiente de cristal de los que tienen una tapa hermética. La dejé macerar varios días, pero al día siguiente, ya puedes consumirla.

- Tal y como indica Maribel, se puede utilizar también atún y añadir o quitar condimentos.

- En casa, no se usa mucha sal, pero también indica Marible, que al ir a comer la caballa se puede espolvorear con escamas de sal. 

Bon profit!

On the 30th. Agosto 17. Helados


Vuelvo con la segunda edición de On the 30th. El mes pasado, os presenté una nueva idea, un proyecto en el que cada mes el día 30, os mostraré recetas sin un criterio preestablecido.

Este mes de agosto, debido al calor, aunque he cocinado mucho más de lo que he publicado, he dejado un poco en ralentí mi cabecita y por eso, sigo revisando recetas veraniegas; en esta ocasión, recetas de helados sanos y sencillos que pueden seros útiles para preparar o para dejar archivadas a la espera de que llegue de nuevo el verano. Los heladeros valencianos y en especial, los de Xixona, son famosos desde hace mucho, por haber estado presentes en muchísimos pueblos y ciudades de nuestro país, vendiendo ricos helados de todos los sabores, así como nuestra especial horchata de chufa. Seguro que todos recordáis polos, cortes de helado de muchos sabores, copas de bolas variadas, café y limón granizado y muchas más variedades que nuestros heladeros servían y siguen sirviendo en sus heladerías. La Ibense, la Jijonenca, los Valencianos, son conocidos por todos. Familias que se trasladaban desde esta tierra pasado el invierno, para ofrecer esa maravilla de helados, en especial el de turrón. ¡Quién no lo ha disfrutado!

Siempre decimos que tenemos que tomar helados en invierno, pero me parece, que pocos tenemos esa costumbre, así que aún podemos aprovechar que el calor sigue presente para seguir deleitándonos con ricos helados. Ahora, hay muchos helados comerciales en los supermercados, pero la mayoría de ellos, no son tan sanos como los que los heladeros preparan. También los podemos elaborar en casa y para eso, tanto la TMX, como la heladera, nos son de gran utilidad, pero tampoco son imprescindibles. Seguro que son mucho más sanos que los comerciales. 

Los helados publicados en Thermofan, son ligeros, la mayoría sin azúcar debido a que en casa, no hay mucha demanda de helado y casi todos los preparo para mí. Helados sanos y nada complicados, refrescantes y en los que la fruta, es por lo general, protagonista; también el chocolate, es uno de los ingredientes estrella, porque me encanta.

Poco a poco, los días son más cortos, por la noche, por suerte, ya refresca, pero durante el día, nos vienen todavía muy bien las cosas frescas y por supuesto, disfrutar de un rico helado.

¡Al rico helado mantecado! Por cierto, el helado mantecado, todavía no está en el blog y con lo bueno que está...

Feliz fin de verano e inicio de septiembre. Pincha en las fotos y podrás ver la receta o compartirla.


Aunque no es ya tiempo de cerezas, este helado que publiqué hace bastante tiempo, es una delicia, que no podéis perderos. Helado de cerezas negras con crocante al licor.

Me gusta utilizar licores o bebidas espirituosas cuando preparo helados. En éste, fue la sidra la elegida. Helado de sidra & Co. La sidra estaba acompañada, seguro que no adivináis qué otros ingredientes son los “& Co”.

Como ya he indicado anteriormente, el chocolate es uno de los reyes de la casa y este Helado ligero de chocolate negro y canela, lo preparo a menudo. Este verano, ha sido en forma de polos. El toque de canela, combina a la perfección con el chocolate. 

No lo he comprobado, pero me parece que la sandía, es la fruta que más utilizo en verano y muchos de los granizados o helados que preparo, se repiten sin cesar durante el verano. No puede faltar en este recopilatorio una receta de helado de sandía. Helado de frambuesas y sandía. Menudo color y combinación de sabores.

Experimentando con riesgo, surgió un helado a partir de zumo de naranja congelado, pero si no leéis cómo fue el experimento, no podréis aprender. En nada, estamos en época de buena naranja valenciana y el zumo se puede congelar. No te acuestes hoy, sin saber una cosa más. Helado de zumo de naranja y albahaca.

Y como estamos cerca del cambio de estación y las mandarinas, empezarán a aparecer por los mercados, el último helado de la lista es un helado otoñal, vestido de fiesta y especial para la Navidad. Helado de mandarina con granada en infusión.

Para que no se quede solo en una propuesta, incluyo, el último helado publicado, la Nieve de mandarina, que también es perfecta para Navidad.

Nieve de mandarina


Cuando publiqué en julio los Polos choco-mandarina, 2 texturas, os comenté que me había sobrado mucha cantidad de helado de mandarina y que había preparado una nueva receta utilizándolo. He tardado un poco, pero, por fin, ha llegado el momento de publicarla.

Sé que no tenéis mandarinas ahora, pero esta receta la podéis guardar para prepararla en Navidad, sí, en Navidad, porque es perfecta para servirlo tras un primer plato o entre platos como una “pausa refrescante” para cambiar de sabores, ayudando al paladar a prepararse para recibir nuevos sabores.

Se puede elaborar también con melón, de hecho, lo he probado también y por eso os lo indico, porque estamos en plena temporada y se puede congelar ya con este fin o para degustarlo ahora mismo. Lo serví hace poco en una comida entre amigos en casa y no pude ni hacerle fotos. Desapareció.

Congela melón o espera a que lleguen las ricas mandarinas valencianas y no olvides esta receta.

Espero que os guste esta nieve de mandarina. Hace calor y seguimos con helados refrescantes y bien sanos.
Ingredientes 

- 400 g de agua mineral
- 100 g de azúcar de abedul o de azúcar
- 500 g de gajos de mandarina
- 200 g de leche evaporada

Antes de empezar…

- Congelar los gajos de mandarina en bolsas. Ver el tutorial que publiqué, Congelar fruta, para seguir las pautas necesarias. Como lo más seguro es que no tengáis mandarina congelada, podéis sustituirla por naranja congelada en trozos, melocotón, nectarina…
Preparacion en TMX

- Verter el agua en el vaso junto con el azúcar de abedul o el azúcar. Programar, 5 minutos, 120º (varoma en la 31), velocidad 2. Dejar que se enfríe.

- Incorporar los gajos de mandarina. Programar, 2 minutos, velocidad 6.

- Colar la mezcla para que nos quede sólo el zumo obtenido. 

- Volver a verter la mezcla en el vaso y agregar la leche evaporada. Programar, 40 segundos, velocidad 5. Nos ayudaremos con la espátula, introduciéndola por el bocal y removiendo. Se puede agregar un poco más de leche evaporada si se desea.

- Verter en una tarrina de cristal o especial para congelar. 

- Antes de servir, picar con un tenedor de forma que queden trozos gruesos. Servir inmediatamente.
Preparación tradicional

- Poner en un cazo el agua y el azúcar. Llevar a ebullición. Remover hasta que el azúcar esté totalmente disuelto. Dejar que se enfríe.

- Incorporar los gajos de mandarina y triturar bien con un robot o batidora. Para facilitar el triturado, se pueden dejar los gajos fuera del congelador para que estén más blandos.

- Colar la mezcla para que nos quede sólo el zumo obtenido. 

- Volver a verter la mezcla en el vaso de la batidora o robot y agregar la leche evaporada. Batir de nuevo hasta que quede incorporada.

- Verter en una tarrina de cristal o especial para congelar. 

- Antes de servir, picar con un tenedor de forma que queden trozos gruesos. Servir inmediatamente.

Notas: 

- La leche evaporada neutraliza la acidez de la mandarina y le proporciona al helado un sabor diferente y también mucha más cremosidad que en los polos. Se puede utilizar más o menos cantidad, dependiendo del resultado que queramos obtener. 

- No está muy dulce. Como utilicé el resto de helado de mandarina que me quedó después de hacer los polos, es mejor que probéis el sabor y adaptéis a vuestro gusto.

- También se puede poner en cubiteras y triturar. Yo por falta de espacio en el congelador, no lo hice. 

- Lo preparé con mandarina congelada, pero se puede utilizar mandarina sin congelar perfectamente. 

Bon profit!